lunes, 8 de diciembre de 2008

Sabiduría otra Mirada BudistA, Taiwán.


108 Aforismos de Sabiduría

Por el Ascenso del Carácter
1. No es mucho lo que necesitamos, es excesivo lo que deseamos.

2. Lo primero que necesitamos abogar en el proceder es ser agradecido y saber restituir el favor; beneficiar a otros es beneficiar a nostros mismos.

3. Servir con todo el esfuerzo y con toda dedicación sin calcular quién saca más provecho.

4. Proceder con misericordia no hallaremos enemigos; y con la sabiduría no causará pertubaciones de conciencia.
5. El atareado es el que aprovecha mejor el tiempo; el labrioso es el que goza de buena salud.

6. Los que contribuyen sin ninguna pretensión son los afortunados; los que obran con bondad son los jubilosos.

7. Es preciso cultivar un gran corazón y disminuir el egoismo.

8. Para poder alzar algo habría que ser capaz de descenderlo primero. El que puede alzar y descender con soltura gozará de plena libertad.

9. Importante es conocerse a sí mismo, a otras personas y a las ocasiones; tener en cuenta cómo mantener la paz corporal y mental. Hay que reconocer, apreciar y cultivar su fortuna ; y también aprovechar cada oportunidad para servir a otros.

10. Para los que saben proceder con desenvoltura, cada año es un año auspicioso. Para los que saben sembrar con sabiduría las semillas de bienaventuranza, cada día será un día benigno.

11. Conviene mantener un cuerpo y corazón relajado, y saludar con una sonrisa. La relajación fortalece la salud física y mental, y un rostro sonriente promueve la amistad.

12. Antes de abrir la boca para hablar, piense y pondere bien sus palabras. Ello no quiere decir quedarse callado, sino hablar con discreción y prudencia.

13. Es importante tratar de ejercitar esta actitud en la vida: si puedo conseguir lo que yo deseo, está bien. Si no puedo conseguirlo, no tiene importancia. Esto nos ayudará a convertir nuestro sufrimiento en alegría y a vivir una vida más relajada.

14. Los cuatro elementos para elevar nuestros carácteres: calmar la mente, tranquilizar el cuerpo, consolidar el hogar y fundamentar la carrera.

15. Antes de pretender adquirir algo, hay que preguntarse: ¿Lo necesito o lo quiero? ¿Podré adquirirlo? ¿Debería adquirirlo?

16. Son cuatro los sentidos de agradecimento en relacionarse con otros: agradecimiento por los sucesos que nos hacen crecer, agradecimiento por las oportunidades que nos honran, agradecimiento por las enseñanzas del Dharma, agradecimiento por poder inspirar a otros mediante una acción ejemplar.

17. Las cuatro escalas para sobrepasar las dificultades de la vida: enfrentarlas, aceptarlas, gestionarlas, y dejarlas sin apego.

18. Cuatro escalas para incrementar las bienaventuranzas: reconocerlas, apreciarlas, cultivarlas y sembrar las semillas de bendiciones.

19. Consigue sólo lo que tú puedes y lo que debes adquirir. Nunca persigue lo que tú no puedes y lo que no debes adquirir.

20. La gratitud nos hace crecer, y la devolución de los favores nos ayuda a triunfar.

21. Debemos sentirnos agradecidos por las oportunidades que hallamos. Pues tanto los sucesos prósperos como los adversos son nuestros benefactores.

22. Cuando sucede algo bueno, deberíamos regocijarnos por ello, ensalzarlo, alentarlo, y luego con humildad aprender de ello.

23. El mejor método para esquivar un karma negativo en el lenguaje es criticar menos y ensalzar más.

24. Una mente ordinaria es una mente de suma libertad y alegría.

25. Más vale un paso sólido hacia adelante que cien palabras aduladoras sin sentidos.

26. Más faltas descubrimos en nosotros mismos, más rápido nos desenvolvemos y se consolidará más la confianza nuestra.

27. Es preciso mantener los ojos y oídos completamente abiertos, pero con boca cerrada; ser veloz con las manos y los pies, pero lento en gastar el dinero.

28. Sólo después de experimentar las vicisitudes penosas, nos animaremos a perseverar con vigor.

29. Hay que ser una persona pragmática con una mentalidad abierta; y obrar con firmeza, tener una visión de mucha perspicacia .

Por el Gozo en el Trabajo

30. Hay que manternos ocupados sin ser desorganizados, y abrumados sin sentir el agobio.

31. Sed ocupados pero alegres; y fatigados pero jubilosos.

32. No importa estar atareado, mejor será no sentir el agobio.

33. En el trabajo más vale la velocidad que la prisa, importante es mantener el cuerpo y la mente relajados.

34. Es importante agilizar el trabajo a modo ordenado; nunca competir con nerviosidad con el tiempo.

35. No debemos calificar el éxito y la ganancia a través de la riqueza y el rango; conviene ser serviciales para beneficiar a nosotros mismos y a otros.

36. El que va emprender tareas severas ha de estar listo para soportar las quejas, el que va a desempeñar alto cargo ha de sufrir críticas. Las quejas fomentan la compasión y la paciencia, y en las críticas se encuentran las moralejas provechosas.

37. Quédate tranquilo dondequiera que vayas y contribuye cuando la ocasión permita.

38. Tres escalas para el éxito es: vivir con las causas y condiciones, aprovecharlas cuando vengan y crearlas cuando carece la ocasión .

39. Es preciso aprovechar las ocasiones oportunas, si carece de oportunidades hay que crearlas, y no pretender conseguirlas si las condiciones todavía no son amenas.

40. Todos los altibajos de la vida son experiencias enriquecedoras para nuestro desenvolvimiento.

41. Hay que gestionar los asuntos con sabiduría y atender a la gente con compasión y simpatía.

42. Tenemos que modificar las desviaciones con sabiduría, acomodar a los demás con misericordia.

43. Más profunda es nuestra misericordia, más grande es nuestra sabiduría, y más reducidas quedan nuestras pertubaciones.

44. En caso de enfrentar a diversas situaciones conviene gestionar los asuntos con sabiduría y tratar a la gente con misericordia, sin pensar en provechos o pérdidas personales. Así no se germinarán las pertubaciones mentales.

45. Se llama hombre banal el que deja que las circunstancias frenen la mente; y hombre cabal el que hace que la mente transforme las circunstancias.

46. Con patear a un pato grande le sale una carrera; a un patito un sendero. No habría salida sin moverse.

47. Si la montaña no se encorva, vamos a construir un camino a su alrededor. Si el camino no tuerce, cambiaremos la ruta. En caso de no poder transformar a otros alteraremos la mentalidad.

48. “Afanarse” no significa sobrepasar nuestros límites sino persistir todo el tiempo.

49. Igual que el paso de barco sin rastro en el agua; y que el vuelo de pájaro sin huellas en el cielo. La gran sabiduría de liberación se alcanza a través de mantenerse firme sin ser afectado por el éxito, el fracaso, la ganancia o la pérdida.

50. Acomodar a personas ajenas quiere decir acomodarnos a nosotros mismos.

51. El benévolo es el que aguanta la explotación explícita; el necio es el que sufre insulto y explotación implícita.

52. La presión normalmente se deriva de preocupación excesiva por los asuntos externos y por los criterios ajenos.

53. Si consagramos a nuestros servicios con sentido de gratitud como si restituyera el favor, entonces no nos sentiremos el aborrecimiento ni la fatiga.

54. Es necesario siempre abrigar el agradecimiento en el corazón, y contribuir totalmente con nuestra riqueza y fuerza física, inteligencia y espiritual.

Por una Vida Tranquila

55. El sentido de la vida consiste en servir; el valor de vivir en contribuir.

56. El propósito de la vida es aceptar los resultados kármicos, cumplir los viejos votos y realizar las promesas nuevas.

57. El valor humano no consiste en la longitud de la vida, sino en las contribuciones.

58. El pasado ha desvanecido como ilusiones y el futuro aún es un sueño irrealizable, lo más importante es aprovechar el tiempo presente.

59. No es necesario inquietar por el pasado o preocupar por el futuro. Vivir plenamente en el presente significa estar enlazado con el pasado y el futuro.

60. La sabiduría no es ciencia, ni experiencia, ni excelencia dialéctica, sino una actitud que trasciende el egocentrismo.

61. La vida positiva culmina en la modestia; y cuanto más el egoismo, tanto más la inquietud.

62. Los hombres nobles se concentran en la vía de prática, los mediocres se fijan en sus deberes, y los ruines persiguen fama y provecho.

63. Procede de acuerdo con tu rango.

64. Que en paz y armonía aprovechemos el esplendido día de hoy, y que marchemos por un mañana nueva.

65. La preocupación significa la tortura inecesaria, la dedicación es la fuerza que motiva la seguridad.

66. La riqueza es como agua corriente, la contribución asemeja a cavar un pozo. Más hondo el pozo, más agua contiene, y cuanto más uno contribuye, tanto más riquezas logra.

67. Para enfrentar la vida hay que saber hacer las mejores precauciones y estar listo para lo peor.

68. Siempre que respiremos abrigaremos esperanzas ilimitadas, ello constituye la fortuna más grande.

69. Son bodhisattvas los que ayudan a los apenados y socorren a las víctimas, y son grandes bodhisattvas los que soportan penas y adversidades.

70. Los tres principios para trascender el sufrimiento de ser nacido, de envejecer, de enfermarse: vivir con felicidad, enfrentar a la enfermedad con una actitud sana y abrazar la vejez con esperanza.

71. Los tres principios para trascender la muerte: nunca buscar la muerte, nunca temer a la muerte, y nunca esperar la llegada de la muerte.

72. La muerte no es una ocasión para regocijar ni para condolerse, sino un solemne evento budista por realizar.

73. El niño es un pequeño bodhisattva que ayuda a los padres a crecer.

74. En tratar con los adolescentes en vez de preocuparse por ellos hay que ser considerado, en vez de dominarlos hay que orientarlos , en vez de mandarlos hay que comunicar con ellos.

75. ¡Amad a vuestros hijos, más vale bendición que preocupación!

76. La relación conyugal no se rige por lógica sino por ética.

77. Puede ser una obra de mérito coger la basura y abstenerse de tirarla a cualquier hora.

78. La visión se deriva de la sabiduría tuya; la suerte viene de la bienaventuranza tuya.

79. Cuando uno intenta poseer lo que le agrada y rechazar lo que le aborrece, y cuando se preocupa por las ganancias y las perdidas surgen las pertubaciones mentales.

80. Los verdaderos ricos sin penurias son los que siempre se contentan con escasas pretenciones.

81. La inquietud mental es el verdadero agobio, el malestar físico no ha de ser el sufrimiento.

82. Para eliminar el sufrimiento engendrado de la inquietud interior, hay que apresurar a recitar “Namo Avalokiteshvara”.

83. Lo mejor es lo que poseemos en la actualidad. El que no puede saciar con lo que posee es un hombre miserable.

84. No debemos oprimir las emociones negativas para dominarlas. Es mejor desahogarlas mediante la contemplación, recitar el nombre de Buda o rezar.

Por una Tierra de Bienandanzas

85. Que las palabras benévolas sean pronunciadas por todos; Que las obras buenas realizadas por todos; que todos tengan bienandanzas.

86. Que todo el mundo hablen con benevolencia; que todo el mundo obren con buena voluntad; y que las malas suertes de cada cual sean trocadas.

87. Si cada uno pronuncia una palabra de bondad más y ejercitar una obra buena más, todas las paqueñas obras buenas llegarán a ser una gran obra para la sociedad.

88. Cuando hay una tarea urgente y pendiente por hacer, adelanta y di: “Lo haré yo”.

89. Nos sentiremos jubilosos y bienaventurados al establecerse la armonía entre el individuo y otros, y al surgir la armonía entre la mente y el habla.

90. Al establecer la armonía entre lo interior y lo exterior, entre causas y condiciones, gozaremos de la paz y la desenvoltura.

91. Si hacia dentro uno busca la paz interior la conseguirá ; si uno cuida a otros obtendrá la bienandanza.

92. Las virtudes equivalen las fortunas, y la contribución es el sinónimo de ahorramiento.

93. La contribución equivale desplegar el camino de práctica; la paz interior es el mérito en la práctica.

94. Mucha posesión no asegura la satisfacción; poca posesión tampoco nos hace vivir en penuria.

95. Lo que poseemos ahora viene como resultado de las causas kármicas que creamos en el pasado, y lo que en el futuro conseguiremos será lo que estamos labrando ahora.

96. Una persona afable nunca se siente sola, y una persona benigna goza de plena felicidad; si todo el tiempo, todo el lugar ayudamos a otros recibiremos beneficios constantemente, seremos los más bienaventurados.

97. Para desarrollar buenas relaciones interpersonales, hay que ensanchar la mentalidad y ser más afable y tolerante.

98. El medio ambiente cambiará con tal que cambiemos la mentalidad, pues no existe lo absolutamente bueno o malo en este mundo.

99. Las buenas relaciones interpersonales requieren de comunicación. Cuando la comunicación fracasa, hay que tratar de comprometerse. Si el compromiso falla, entonces perdona y tolera.

100. Los mayores deberían tolerar a los chicos, y los chicos deberían entender los mayores.

101. Es necesario cuidar la familia con todo el esfuerzo, y verter la entera vida en la carrera.

102. El mejor método de abstenerse de la avaricia es contribuir más, dedicar más, y compartir más con otras personas.

103. La tolerancia es la mejor solución para la discrepancia.

104. Dos misiones para los budistas: una es glorificar la esfera de Buda, y la otra es conducir a los seres vivientes a la madurez espiritual.

105. Hay que ser un basurero sin fondo que nunca podría ser rellenado por basura mental de otros; y también aprender del espejo pulcro que refleja el mundo sin distorsionar.

106. Desahogar las pertubaciones dentro de las interioridades se engendrará la sabiduría; compartir el provecho con otros es una obra caritativa.

107. Tenemos que examinarnos con un sentimiento de contrición; pero contemplar el mundo con un sentimiento de gratitud.
108. Para purificar la mente se requiere la reducción de los deseos y placeres; para purificar la sociedad es imprescindible atender a otras personas con caridad.


Reproducido por cortesía de la "Fundación Educativa Sheng Yen"
Sitio web: http://www.shengyen.org.tw/big5/los108part1.htm
108 Aforismos de Sabiduría
108 Aforismos de Sabiduría (Primera Parte)

domingo, 28 de septiembre de 2008

Marx y Engel


Los hombres hacen su historia, pero no saben la historia que hacen.

sábado, 23 de agosto de 2008

Cambios y mÂs cambios.


Cambios del organismo propios de la edad

Disminuye el metabolismo basal.

OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que a partir de los 40 años la necesidad de energía para ambos sexos desciende un 5% por cada década. Ello se debe a que disminuye el metabolismo basal del individuo, es decir, la energía que consume el organismo en situaciones de reposo para mantener las funciones vitales: bombeo de sangre, mantenimiento de la temperatura corporal, etc. Esta reducción se traduce en la necesidad de aportar menos calorías, algo no contemplado por muchas personas y que explica porqué aumentan progresivamente de peso si mantienen los mismos hábitos de alimentación que años atrás. Este incremento gradual de peso conduce a la obesidad si no se corrige a tiempo.

El parámetro objetivo que permite definir la existencia de obesidad es el Indice de Masa Corporal (IMC) que resulta de dividir el peso real de la persona en kilogramos entre la talla expresada en metros al cuadrado. Se considera que una persona es obesa cuando su IMC es igual o superior a 30 Kg/m2. Dos factores ejercen un impacto importante en el aumento de peso: el consumo excesivo de calorías y la escasa actividad física.

Cambios en la composición corporal (grasa, músculo, hueso y agua), que se van produciendo a lo largo de la vida del individuo al igual que en el funcionamiento de todos los órganos.

Distribución de la grasa.

Entre los 40 y los 50 años se produce un marcado aumento en la proporción de masa grasa en ambos sexos que continúa aumentando hasta los 70-75 años. Además, se modifica la distribución de la misma, que se acumula en mayor medida alrededor del abdomen y ocurre lo mismo en los órganos internos. Este cambio se hace más notable en la mujer. Está demostrado que la distribución abdominal de la grasa es un marcador sensible del riesgo cardiovascular. Una relación o índice cintura/cadera (se obtiene al dividir el perímetro de la cintura medido a la altura del ombligo entre el perímetro de la cadera) superior a 0,95 en el varón y a 0,80 en la mujer, se asocia con un aumento en el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares y diabetes mellitus.

Pérdida de masa ósea (hueso).

Es a partir de los 30-35 años cuando se inicia una pérdida gradual, pequeña pero constante, de masa ósea. Los estrógenos (hormonas sexuales femeninas) cumplen la importante función de preservar la resistencia de los huesos a lo largo de la vida de la mujer. Ésta, después de la menopausia, al cesar la producción de estrógenos, presenta un riesgo aumentado con respecto al varón de su misma edad, de fragilidad y posibilidad de fracturas y de aparición y desarrollo de osteoporosis. No obstante, los varones con antecedentes familiares de osteoporosis tienen así mismo, riesgo de desarrollarla en la edad adulta.

La mente es moldeable.


El Hombre mas Feliz del Mundo: gap@eListas.netFecha: jueves, 7 agosto, 2008, 11:01 am

ESTUDIO CEREBRO BUDISTA INCREÍBLE Declarado el hombre más feliz del planeta Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo. En lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de ShechenMatthieu Ricard con el Dalai Lama. Es el único europeo que sabe tibetano clásico.
Por David Jiménez, ¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes. Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales». El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda? Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional. Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones. Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea». Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película. Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa. La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu. La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza». Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula». Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?». Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos. Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

La mora y la miel.

No recuerdo la fuente.
Estas son las historias de cinco mujeres que se han atrevido a hacer nuevas investigaciones, y con ello sus respectivos aportes, a distintas áreas del desarrollo nacional.
Los poderes de la miel. Llegaron a un gran descubrimiento: la miel de ulmo tiene extractos de flavonoides -compuestos químicos- que actúan como bactericidas y fungicidas. Así, a partir de ella, se pueden crear productos efectivos en la eliminación de bacterias que originan enfermedades a los seres humanos y problemas en el ámbito agrícola.
Las moras contra el cáncer.
A primera vista, Catalina Gomá (18) parece una estudiante más de cuarto medio del colegio De La Salle de Talca. Pero una cosa la diferencia del resto: desde los 11 años dedica parte de su tiempo libre al estudio de la ciencia, área en la que logró reconocimientos a nivel mundial tras descubrir que la mora tiene licopeno, un antioxidante que actúa como anticancerígeno. El hallazgo ha sido catalogado como "un aporte a la humanidad".
"Ojalá la gente agregue la mora a su dieta alimenticia, porque es grandioso haber descubierto un producto natural y al alcance de la mano que puede prevenir una enfermedad".

sábado, 2 de agosto de 2008

Lo q la lleva.


Eugenio Tironi
Martes 22 de Julio de 2008

En su último número, la revista estadounidense "The Atlantic" publica un artículo en el que se analiza cuáles fueron las nuevas ideas que marcaron el debate público de los Estados Unidos en los últimos 12 meses. Para Chile, donde seguimos con tanta devoción las ideas que surgen en el país del norte, los resultados de este ejercicio merecen ser tomados en cuenta, pues iluminan el curso que podría seguir nuestro propio debate, especialmente de cara a una campaña presidencial que ya parece lanzada.

Entre esas ideas hay tres que llaman la atención. La primera, que los editores llaman "conciencia del carbono": la convicción extendida de que la energía proveniente de combustibles fósiles, en la que se basó la revolución industrial, no es sostenible, por su efecto sobre el cambio climático y su progresiva escasez. Lo que está sobre la mesa es cómo quebrar con la dependencia de esos combustibles sin quebrar con la economía. Y ya comienzan a perfilarse algunas respuestas, señala "The Atlantic". No tanto por el lado de los biocombustibles, que podrían llevar los alimentos a precios estratosféricos, sino por el de los mecanismos de mercado (los "bonos de carbón") que ha puesto en marcha Europa, así como por el de nuevas tecnologías hoy asequibles, que van desde reactores nucleares más seguros hasta vehículos híbridos. Los grandes fondos de inversión de EE.UU. -destacan- ya han comenzado a poner sus ojos en "compañías verdes", mientras celebridades de la talla de un Tom Hanks se comprometen en campañas sobre el cambio climático. Esto revela que estamos ante una modificación de marca mayor en la sociedad estadounidense, hasta hace poco reluctante a reconocer que sus formas tradicionales de vida ya no son sostenibles.

"La regulación está de vuelta": ésta es otra de las grandes ideas del último año. En las últimas décadas, la desregulación fue el eje de toda la política económica, tanto en los Estados Unidos como en la mayoría de los países del mundo -incluido, por cierto, Chile-. Las empresas obtuvieron nuevas libertades, y la liberación de los mercados fue la respuesta uniforme a todo tipo de problema. Pues bien, esto está hoy día en retirada. ¿La razón? La crisis de las hipotecas en los Estados Unidos, provocada por la ausencia de una debida regulación en el sistema financiero. La administración Bush ha suspendido cualquier plan desregulatorio, y todo hace suponer que un eventual gobierno demócrata va a establecer regulaciones más estrictas, y no sólo en el sector financiero.

Una tercera idea destacada por los editores de la revista, y que llama la atención, es la popularidad que ha adquirido en los Estados Unidos el "pospartidismo". En contraste con el cerrado partidismo y la extrema polarización de la era Bush, Cheney, Rumsfeld y Rove, hoy sobresalen políticos como Michael Bloomberg, Arnold Schwarzenegger, John McCain y Barack Obama, que prefieren ubicarse por encima de las fronteras entre demócratas y republicanos y apelar al "trabajo en equipo" y al "sentido común".

Innovar en materia de uso y producción de energía, asumiendo lo que ello implica en materia de cambio en los estilos de vida, de consumo y de producción; no temer a mayores grados de regulación en la economía para evitar nuevas crisis "subprime", y adoptar una postura "pospartidista", capaz de unir a la sociedad tras nuevos desafíos: éstas son algunas de las nuevas ideas que alientan el debate público estadounidense. No sería malo que alguien las importara para animar la próxima campaña presidencial chilena.

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